DISFRUTA TU ENTRENAMIENTO CON METAS A CORTO PLAZO

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Seminario Omega Team con John Gerard

 

Lo que necesitas es focalizar el viaje en vez del destino. Haz esto de dos maneras. Primero de todo, coge todas tus metas a largo plazo y trocéalas en una serie de metas a corto plazo.

 

Por ejemplo, si tienes la meta de hacer press de banca con 180 kilos y actualmente manejas 60 kilos, ponte 70 kilos como tu meta a corto plazo más inmediata. Después de alcanzar 70 kilos ve por 80. Cuando alcances 80, ponte una nueva meta a corto plazo: 90 kilos. Luego ve a por 100, 110, 120, 130 y así  sucesivamente.

 

Junta tus metas con los discos que uses: en una barra olímpica que usa discos de 20 kilos y la barra de 20 kilos tu baile inicial será con 60 kilos. Añade un disco de diez a cada lado, eso es medio camino para poner otro disco de veinte a cada lado, de ahí la meta de 80 kilos. La siguiente meta mayor son 100, la barra más dos discos de 20 a cada lado y así sucesivamente.

 

DISFRUTA TU ENTRENAMIENTO

 

El segundo modo de desarrollar tu perseverancia es disfrutar de tu entrenamiento. Hablo muy en serio de esto.

 

Si te aproximas a tu entrenamiento como a algún tipo de coro odiado al que estás obligado a asistir, nunca vas a ser capaz de aguantar tiempo suficiente para desarrollar un nivel significante de fuerza y tamaño.

 

Tienes que aprender a disfrutar del trabajo duro, el esfuerzo, el dolor, el sudor, la respiración forzada, la palpitación en las sienes, el estómago revuelto, el dolor y las llamas ardientes en los músculos. Si no aprendes a amar la sensación de un entrenamiento duro, nunca llegarás al nivel de un dinosaurio avanzado.

 

La mayoría de la gente se centra sólo en el resultado final de su entrenamiento. Eso es un error. El viaje es mucho más importante que el destino. Tienes que disfrutar del viaje. Si no disfrutas de tu entrenamiento – disfrutarlo realmente – nunca serás capaz de realizarlo.

 

Para un dinosaurio es perfectamente natural disfrutar su entrenamiento. Cuanto más dura y exigente sea una sesión de entrenamiento, más disfrutable e, al menos si eres un dinosaurio verdadero.

 

Los dinosaurios tienen una necesidad profundamente enraizada, casi primitiva, de probar su fuerza contra pesos pesados y de hacerlo regularmente.

 

Una sesión de entrenamiento de un dinosaurio es el mejor momento del día. Es el momento en que se siente más vivo. La sesión de entrenamiento te permite expresar realmente su propio ser – el ser que tiene que cubrir para vivir en el mundo y en la miríada de castas, códigos y conformidades de cada día.

 

Durante un entrenamiento eres libre de ser un animal si lo deseas. Puede ser bárbaro – brutal – primitivo – atávico. Puedes retar al hierro, agarrarlo y luchar con él. La parte de él que nunca encuentra expresión en el curso de un día normal puede ser liberada cuando ataca los hierros.

 

Aquéllos que sepáis de qué estoy hablando, reconoceréis inmediatamente el disfrute de estar supremamente vivo cuando lucháis con una barra pesada. Si de lo que estoy hablando toca algún tipo de fibra sensible, entonces eres uno de nosotros – uno de los dinosaurios.

 

Si parece un cuento sin sentido, ve al gimnasio, entrena duro y trata de sentir lo que siente un dinosaurio. Una vez te des cuenta de lo que el entrenamiento pesado puede añadir a tu vida, serás uno con el hierro durante el resto de tus días.

 

La idea de alguna vez dejar tu entrenamiento será absurda – como una idea de dejar de respirar. Cuando te sientas así acerca de tu entrenamiento, la consistencia, la perseverancia y la tenacidad, se habrán convertido en una segunda naturaleza y en ese punto, tu éxito es un resultado inevitable.

 

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